Es muy normal que a veces te sientas decaída y desanimada. A todos nos pasa, pues la vida está compuesta de desafíos que nos ponen a prueba.

Lo que no es normal es enfocar las experiencias difíciles con negatividad y terminar enganchado emocionalmente.

Si supieras todo lo que acarrea quedarse enganchado en la  negatividad emocional, te darías cuenta de que te expones a ti misma a correr el riesgo de perder la energía vital que te da la motivación para crear, trabajar y prosperar en todos los aspectos integrales de tu vida.

 

Los resultados de tus acciones y tu trabajo son proporcionales a tu forma de sentir y pensar

 

Todo depende de la manera en cómo decidas asumir y percibir las dificultades. Si piensas de manera negativa con respecto a los desafíos que se te presentan, así te sentirás, así actuarás y así serán tus resultados.

Desenfocarte de tu estado de bienestar interior, descuidar tu paz mental y fijar tu atención en lo que no funciona, expande más el problema limitando tu capacidad para generar soluciones.

 

La negatividad estanca la creatividad y resta calidad

 

Si te fijas bien, la gente negativa que se vive quejando de todo lo que pasa y que le pasa, crea un campo de energía que incomoda al crear distorsión, desorden, conflicto y rechazo. Al usar su mente solo para criticar, limita su capacidad creativa, generando carencia además de malestar y todo lo bueno se les aleja.   

Como su mente no fluye, las ideas no nacen y nada fluye, entonces los problemas son los que prosperan. Al frenar la circulación de la armonía incluso se interrumpe la productividad, interfiriendo desde la calidad de sus relaciones hasta en la circulación del dinero.

 

Las emociones son energía que puedes regular para impulsarte

 

Cada vez que te encuentres enfrentando un momento difícil piensa que es tu elección quedarte ahí o saltar con eso hacia un nivel superior. Y tú puedes aprender a convertir los desafíos en un negocio rentable para tu vida:

  • Cuando algo te mueva emocionalmente, en primer recuerda que las emociones son una parte natural de ti que necesita ser reconocida y liberada.
  • Acéptate tal y como te sientes y date el espacio y el tiempo para desahogarte. Ocupar el tiempo justo y necesario a liberar tus emociones conscientemente te descarga y te aleja de la tentación de caer en la negatividad. Si sientes que no puedes sola, busca ayuda.
  • Hazte responsable de todo lo que piensas y sientes, recordando que así como sea tu actitud, así serán tus resultados.
  • En vez de pensar ¿Por qué me pasa esto? Pregúntate: ¿Para qué? ¿Qué me quiere enseñar esto?
  • Enfócate en ver y agradecer todo lo bueno que ya tienes. Mira siempre la parte llena del vaso.
  • Sabe que en todo aquello en lo que enfocas tu atención se expande. Así que mejor atiende lo que sí funciona en tu vida.
  • Recuerda siempre que la víctima padece, un ser empoderado asume desafíos.
  • Acepta que las dificultades son parte de los ciclos normales de la vida y que si lo decides, tú puedes usarlas como oportunidades para aprender, reinventarte y seguir creciendo.