En el ámbito convencional, el trabajo en “relación de dependencia” es una “rutina” que está determinada por los esquemas de un jefe, un horario que cumplir y un sueldo que cobrar de acuerdo a lo que “alguien determina” que vale tu trabajo.

A veces el sueldo recompensa bien tus esfuerzos, formación y capacidades; e incluso, tienes la oportunidad de desarrollar una carrera profesional en una empresa, pero no generalmente sucede así. Sea cual sea la clase de empleo que tengas, siempre “dependes” de que alguien reconozca tus esfuerzos para aumentar tu sueldo, pedir permiso para hacer lo que necesitas, e incluso poner límites a tu “tiempo de vida” personal. Pero, más allá de eso, ¿te has puesto a pensar si un trabajo en relación de dependencia realmente recompensa toda tu iniciativa y creatividad?

 

¿Si las buenas ideas hacen dinero, por qué no ponerlas a funcionar para que ganes tú?

 

Emprender es un camino muy retador, pero si tienes el potencial del liderazgo, iniciativa y creatividad, entonces el esfuerzo que pones en trabajar te puede dar mayores recompensas sumadas a las ganancias económicas.

Como en cualquier negocio, emprender implica básicamente en tener una buena idea, invertir y definir una estrategia para trabajarla responsablemente en base a objetivos, constancia y disciplina. Pero más allá de poner a funcionar esta logística dinámica que todo emprendimiento conlleva, lo más importante es comprender y asumir las cualidades con las que se mueve una emprendedora exitosa.

 

En un emprendimiento lo más importante es entender que tu negocio eres tú.

 

Todo lo que haces es una extensión de ti: tus ideas, tu acción y tu manifestación nacen de esa parte íntima que te define en tu carácter, gustos, cualidades, talentos y que es lo que te hace única. Por eso, todas tus creaciones son tú, tu negocio eres tú.

Cuando entiendes esto, te conoces a ti misma, entonces estás lista para convertir todo tu potencial, en el poder para convertirte en una  emprendedora exitosa.  

 

Emprender exitosamente es empoderarse.

 

Aunque tengas una gran idea, seas talentosa y muy buena trabajadora, si no crees en ti, si no confías plenamente en lo que eres y lo que haces, entonces los normales retos y desafíos que te encuentres te pueden hacer desistir; o en el mejor de los casos, te pueden quitar toda la energía que necesitas para saber convertir las dificultades en oportunidades.

Cuando emprendes tienes que asumir que “todo, o casi todo, depende de ti” por eso, lo clave es que mientras diseñas y pones en marcha la logística para tu negocio, simultáneamente desarrolles las cualidades y actitudes que te empoderan y te ayudan a estar bien tú para sostenerlo.

Básicamente la clave radica en tu autoestima: conocer quién eres, saber qué quieres, re-conocer lo que vales, sentir que lo vales y creer que sí puedes.

Si tienes una buena idea, ponla a trabajar para ti y hazla rentable creando tu propio emprendimiento, pero sabiendo que eso te dará la gran recompensa de auto realizarte.

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