Si usas faja al hacer ejercicios, no siempre te ayudará a perder peso. Incluso puede llegar a ser perjudicial para tu salud, porque hace que los músculos sean dependientes de ella.

El uso de la faja es recomendable cuando se sufre de alguna molestia a nivel muscular de la parte dorsal o del recto abdominal o por alguna cirugía estética.

Cuando se va a mover o levantar mucho peso, la faja es de gran ayuda, porque mantiene la espalda recta protegiendo las vértebras, además comprime el tejido adiposo logrando una imagen más delgada frente al espejo.

Si haces ejercicio físico sin utilizar este accesorio, obligas a los músculos dorsal ancho, recto abdominal, al transverso del abdomen, a los oblicuos interno y externo, y algunos intrínsecos del dorso, a que se esfuercen por mantener la contracción y el equilibrio para levantar o mover cierto peso, lo que contribuye al fortalecimiento de los mismos.

La primera sensación que brinda una faja es de soporte y luego de seguridad, ayudando a la zona lumbar y abdominal a mantenerse erguida, al mismo tiempo ayuda a toda la musculatura.

Por otra parte, hay que saber que el cuerpo humano está dividido en tres grandes regiones, la región superior que incluye la cintura hasta las puntas de las manos y la cabeza, la región media, que es la zona abdominal y lumbar, por último encontramos la región inferior, que comprende desde la cintura pélvica hasta los pies. Esto nos permite tener conocimiento acerca de cuál es la región más afectada por el uso de la faja.

Usar faja también es una limitante a la hora de progresar. Cuando las personas aumentan la capacidad de fuerza en su zona superior e inferior, fortaleciendo los músculos de las piernas, glúteos, hombros, espalda, pechos,  brazos, etc., la faja siempre mantuvo aislada la zona media y esto trajo como consecuencia una descomposición muscular haciendo imposible al practicante que entrene sin ella.

Con el tiempo personas que usaron faja tomaron más fuerza, debido a que podían levantar más peso, pero al momento de quitársela e intentar entrenar sin ella, se le hacía difícil tomar el peso, ya que la zona media, por estar aislada durante las rutinas de ejercicios, no se fortaleció y se mantuvo débil, incluso mucho más que cuando usaron la faja por primera vez.

Cuando los cuerpos se descompensan pueden desarrollar con el tiempo graves lesiones en la columna vertebral. Se sugiere prestar atención de manera equilibrada a las tres zonas  manteniéndolas fortalecidas, así como también prestar atención extra a la zona media, porque a través de ella pasa toda la fuerza restante a la hora de ejecutar un movimiento.

Algunas personas hacen hincapié sobre la protección de la columna al momento de levantar peso y están en lo correcto, pero también deberían enfocarse en la falta del fortalecimiento, porque al utilizar este accesorio, la columna siempre tendrá un apoyo externo y evitará cualquier esfuerzo natural.

La faja es recomendable al momento de trabajar con cargas pesadas como suele suceder en el físicoculturismo tanto para las mujeres como para los hombres, entre muchas otras actividades de fuerza y potencia, pero para los entrenamientos diarios la faja sólo ayudará a mantener la debilidad inicial de la columna, porque siempre se dependerá de ella incluso para levantar algo de peso medio.

Si usas la faja o el cinturón de gimnasio constantemente, lo único que logrará es que los músculos no vean la necesidad de contraerse tanto como lo harían sin el uso de este accesorio, ya que cuando tengas que realizar actividades tan simples de la vida diaria, como agacharte a recoger algo o cualquier otra cosa, corres el riesgo de sufrir desde una lesión leve hasta una grave.

Te recomiendo usar faja, cuando tengas que mover o levantar objetos muy pesados, allí  será de gran ayuda para ti.

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