(Parte 2)

En el artículo anterior hablamos de las características de las personas que evaden y de las consecuencias negativas que se generan de esa evasión producida al no saber manejar desafíos y el miedo.

Se plantea que la responsabilidad es la habilidad de responder y que la consciencia es la actitud que realmente nos centra en ese sentimiento de empoderamiento interno para dar respuestas a las dificultades con calidad, asertividad y funcionalidad.

Ahora nos vamos a enfocar en aprender a desarrollar la actitud de las personas que se paran frente a los desafíos y responden a conciencia para moverse en base a patrones de éxito en sus vidas.

Enfrentar es tan sencillo como darle el lugar que le corresponde a todo lo que sucede lo antes posible. Enfrentar es mirar sin evasivas para manejar los desafíos y no terminar siendo manejados por esta.

Si lo ves bien, se trata también de un asunto de libertad y liberación, porque aunque no puedas controlar lo inesperado que te pasa, tú sí puedes manejar la manera de pasar lo que te ocurre.

Esa es tu responsabilidad y, si te respetas de verdad a ti misma, jamás te vas a exponer a los riesgos de la evasión. No hay nada más terrible que tener que salir de una situación forzada a resolverla por obligación, por no haber sabido tomar el control de ti misma en el momento preciso.

Si se te presenta un problema, un desafío o una gran dificultad, hay que asimilar de inmediato que tienes un problema y que te toca ponerte los pantalones de la responsabilidad para buscar y encontrar la solución. Así que lo mejor es al pan, pan y al vino, vino:

  1. Observa el problema con objetividad y acéptalo lo más pronto que puedas.

No pierdas energía en el drama, ni en las quejas, ni caigas en la evasión. Observa y acepta reconociendo con calma la situación en la que encuentras: tienes un problema y listo. Aunque sea muy grave ACÉPTALO. No te resistas ni caigas en la lucha, porque esa actitud es lo que lo magnifica y te quita las posibilidades de solución.

  1. Observa y acepta lo que “sientes” con objetividad.

Antes de dar una respuesta o buscar una solución primero toma consciencia de tus emociones, identifícalas y respira profundamente. Si sientes que el miedo, la ansiedad o la angustia te sobrepasan, busca ayuda.

Lo más importante es recordarte que tú eres el centro de todo, y que necesitas estar y sentirte bien contigo misma primero, para poder canalizar tus acciones con calidad.

  1. No te culpes ni busques culpables.

No es hora de perder energía creativa en los juicios. Lo que pasó, pasó. Es hora de ver tus errores o la causa del problema con responsabilidad, porque en la causa está la clave de la solución.

  1. Enfócate y céntrate en ti:

Observa a consciencia tus debilidades frente al problema, mientras también miras con qué fortalezas internas y externas cuentas para resolverlas.

  1. Reafírmate a ti misma:

Recuerda siempre que nunca te va a pasar nada que no seas capaz de resolver. Muchos desafíos te dan la oportunidad de descubrir habilidades que jamás pensabas que tenías. Así como te muestran que tienes mas recursos y apoyo del que podías creer.

  1. Asúmete y asume todo dando la cara cuanto antes.

Si tu problema involucra a alguien más, pues manifiéstalo con aceptación, naturalidad y humildad, pero desde la actitud decidida a resolver. Sé proactiva. Si llegas a encontrar resistencia o negativas de alguien, enfócate tú. La gente siempre se centra cuando hay alguien centrado que no se deja llevar ni por las emociones ni la situación. Pide apoyo, busca opiniones.

  1. Jamás inventes excusas ni mientas.

Una cosa es excusarte o pedir disculpas cuando te equivocas, y otra muy diferente es inventar excusas para apalear el problema cuando se genera por tu causa. Eso te resta credibilidad y confiabilidad, golpeando negativamente tu marca personal. En vez de inventar excusas para sacudirte la sanción, asume tu miedo al rechazo y la crítica, y enfrenta tu posición reconociendo tu responsabilidad sin caer en la culpa ni en la manipulación.

  1. No te enganches y aprende a soltar.

Toma acción y haz todo lo que tengas que hacer para resolver, pero también toma en cuenta que hay soluciones que se toman su tiempo y solo se dan cuándo se tienen que dar.

  1. Mira el problema como si no fuera tuyo.

¿Qué respuesta le darías a alguien que estuviese en tu situación? ¿Cómo lo ayudarías? Ver el problema desde afuera te relaja y entonces se abre un nueva perspectiva para ti que te reconecta con el poder interno de tu creatividad para resolver.

Recorrer el camino de la auto realización, el éxito y la prosperidad integral tiene muchas pruebas, pero sin esos desafíos ¿cómo podrías darte cuenta de cuánto avanzas y creces? Así que aprende a mantenerte parada de frente a todo: Tú sí puedes.

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