Lo que sabotea el poder de la responsabilidad 

El sentimiento de culpa y la acción de buscar culpables es muy común en el marco de las relaciones en general. Sean relaciones personales, profesionales o comerciales, es común sacar la culpa en una discusión como modo de evasión al presentarse un problema serio.

Muchas veces el buscar un chivo expiatorio es más fácil que observarse y asumir la consecuencia de los errores o la responsabilidad que corresponde. Es así cómo, por orgullo, e incapacidad para responder con madurez, se pierden desde conexiones familiares, amistades, hasta buenos socios y grandes negocios.

Esto generalmente sucede porque la consecuencia negativa de la culpabilidad siempre es el conflicto; desde esta actitud, se bloquean todos los valores de la comunicación efectiva y se cierran los canales que abren el espacio al entendimiento, la tolerancia y la negociación.

También es común sentir remordimiento cuando se comete un error, pero no saber manejar ese sentimiento de culpabilidad maltrata seriamente la relación con uno mismo al generarse un conflicto interno. Esto debilita enormemente nuestra capacidad para responder, así como también golpea el sentimiento de merecer.

El éxito también depende del manejo consciente de la culpabilidad.

Sea que se sienta culpa o sea que se culpe a los demás, estos son patrones de conducta que tienen causa en el sentimiento inconsciente de impotencia. Éste, sin darnos cuenta nos hace víctimas de las circunstancias, porque nos hace perder de vista el inmenso poder que tenemos cuando nos hacemos responsables.

La vía para sanar cualquier tendencia a la culpabilidad es tomar conciencia de ésta, sabiendo que es un patrón de conducta negativo cuya posible consecuencia es el fracaso. Así que tomemos conciencia de ambas formas de culpabilidad para desarrollar actitudes de calidad que nos favorezcan en todos los ámbitos de nuestra vida.

El sentimiento de culpabilidad

Vivir sin remordimiento de conciencia es tener libertad plena. Es imposible desarrollar un proyecto de vida realmente exitoso cuando vivimos con el conflicto interno que causa la culpa. Eso nos desenfoca de la conexión que necesitamos con lo mejor de nosotros mismos para trabajar y relacionarnos en paz. Pero también dicho remordimiento puede impedirnos disfrutar de las cosas buenas que tenemos.

Por otro lado, hay que entender que la culpa siempre busca el castigo para redimirse y por eso el inconsciente siempre activa el auto-saboteo para atraer y crear situaciones de fracaso. El sentir culpa golpea enormemente el merecimiento, lo que lleva también a saborear el bienestar y a consentir situaciones dañinas.

Si has cometido un error que te genera sentimiento de culpa, asúmelo, enfréntalo y enmiéndalo; pero si eres de las que siente culpa al pedir o reclamar algo, entonces es hora de trabajar tu autoestima y la idea de merecimiento.

 

Echar la culpa a los demás

Ésta es la típica actitud de quienes evaden su propio sentimiento de culpa al saber que han cometido un error y tienen mucho temor de asumirlo, ya sea por miedo al rechazo, a la desaprobación, a las sanciones y también por orgullo.

Las personas que sacan los defectos o las culpas a los demás a la hora de un problema, son las más irresponsables porque no tienen el valor suficiente para observarse a sí mismas y reconocer su error.

Entonces construyen un falso poder, tratando de imponer su razón y su voluntad a los demás cayendo hasta en la injusticia. Esto trae como riesgo el resquebrajamiento de las conexiones que son tan necesarias para el desarrollo equilibrado y armonioso de nuestros planes personales y compartidos; pero también para el buen desenvolvimiento social.

Recuerda siempre que tu responsabilidad te empodera y te libera de recorrer el desolado camino del fracaso.

¿Quieres conocer más sobre consejos de crecimiento personal? Visita nuestro blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *