Cómo darle una vuelta de tuerca a las desazones

La cultura del éxito nos hace creer que ser exitoso es que todo salga bien siempre, y nada más alejado de la verdad. Saber Fracasar Es Un Gran Éxito también.

Si te pones a reflexionar sobre la historia de los grandes inventores que cambiaron el rumbo de las épocas con sus obras, encontrarás que sus experiencias están llenas de fracaso; pero gracias a su persistencia en el ensayo y error, es que lograron lo que lograron.

A grandes metas y sueños, grandes desafíos

El tamaño de tus deseos siempre generará una serie de retos en la medida proporcional a lo que quieres manifestar. Esto es un proceso natural y de lo más normal, que es conveniente asimilar y aceptar como ley de vida, si realmente quieres lograr tus sueños y no quedarte estancada en la frustración.

Trabajar por lo que quieres y encontrar eventos que te ponen a prueba, así como cometer errores, es parte inteligente del proceso.

La clave de esto es saber enfocarte bien con mentalidad y actitud adecuadas. Los fracasos pueden significar la mayor oportunidad para desarrollar tu potencial y tu poder de manifestación.

La medida de tus fracasos radica en tu manera de percibirlos, enfocarlos y asimilarlos. La concepción del fracaso la decides tú, y es tu decisión si quieres usar la experiencia a tu favor o quedarte en la zona cómoda de la frustración.

¿Cómo crees que podrías revisarte y superarte a ti misma sin el gran aprendizaje que puedes sacar de tus humanos errores y fracasos?

Cuando ves lo que hay detrás de la frustración, entonces conviertes el fracaso en un gran éxito

El problema real no es fracasar sino rendirte. Si luego de un gran esfuerzo no encuentras los resultados esperados, es normal pasar por la desilusión. Pero si te apegas a la desilusión entonces dejas entrar a la frustración, y te habrás rendido.

La frustración, en el fondo, es una desilusión mal manejada. Es la manera que tu mente usa para que te quedes en la zona de confort y no hagas nada.

La frustración es una forma de auto-saboteo originada por juicios y pensamientos negativos. Este enfoque inadecuado de responder con una percepción negativa frente al fracaso es lo que alimenta el guión de víctima producto de la impotencia.

Si realmente estás consciente de lo que eres y lo que quieres, y si de verdad estás conectada con tu poder interno, puedes reponerte de la desilusión del fracaso y jamás te rendirás.

Una mujer empoderada siempre encuentra en todo bendiciones disfrazadas.

Encontrar la bendición en un fracaso sólo lo decides tú. Es tu manera de manejar la frustración lo que te estanca o lo que te lleva a convertir el fracaso en una oportunidad para crecer con ella, y he allí el éxito.

Cuando te encuentres en una situación así, asúmela de la siguiente manera.

  1. Acepta de inmediato lo que pasó. No luches, no te resistas. Lo que pasó, pasó.
  2. No caigas en la tentación de pensar negativamente, porque eso te bloquea en la frustración que impide replantearte todo para resolver.
  3. Pregúntate: ¿qué me quiere decir esto? ¿para qué pasó esto? ¿cuál es el aprendizaje que puedo sacar de esto?
  4. Asume tu responsabilidad sin sentirte culpable. Enfrenta la situación para resolver a la altura de tu valor.
  5. Reconoce tus errores y agradécelos, porque son el mejor desafío para ir desarrollando la mejor versión de ti misma cada día.
  6. Agradece lo que te pasa, pues nada ocurre por casualidad sino por Todo sucede por un propósito mayor, y cuando lo descubras concientemente, habrás convertido tu fracaso en un gran éxito, pues lo has sabido asumir como aprendizaje para crecer y sacar más fuerza para persistir en el logro de tus objetivos.

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