Para poder superar los desafíos cuando se presentan, hay que saber fluir con ellos.

¿Cómo enfrentas tú los obstáculos o situaciones difíciles?

¿Te resistes o sabes fluir naturalmente con ellos?

¿Tomas la piedra para golpearte más o eres lo suficientemente resiliente y creativa para aprovecharla con la inteligencia de construir un puente que te lleve a un nivel superior de la experiencia?

No caer en la resistencia ni quedarse estancada por las situaciones de disgusto, problema, dificultad o desafío, se puede transformar positivamente con decisión, aprendizaje y conciencia.

Si no quieres que un problema persista, entonces suelta

Saber soltar y dejar ir es la mayor actitud de liberación que aporta innumerables beneficios a la paz interna.

Esa paz mental y emocional es un estado vital para poder mantener la conexión con lo mejor de ti misma a la hora de poder recuperar tu centro y así manejar el desafío con inteligencia, creatividad y armonía.

Ahora bien, cuando hablamos de soltar y dejar ir, no significa abandonar la situación por la que estás pasando y por la que tienes que responder.

Soltar y dejar ir significa liberarte del apego emocional al problema que genera tu propia negatividad y resistencia.

Cuando sueltas tus juicios negativos, te liberas del sentimiento de impotencia que genera el guión inconsciente de víctima que te sabotea con la actitud de crítica, queja y lamentación.

Entonces tu mente enfoca las cosas de manera más positiva, lo que te permite entrar más rápido en el proceso de aceptación.

Esto es lo que te da la verdadera capacidad de hacerte responsable para prestarle la atención necesaria y suficiente a tu problema y fluir con este.

Puede que tal vez aun sigas sintiendo el dolor, porque el duelo es un proceso natural que necesita tiempo para deshacerse. Pero aprenderás a manejarlo con sentimientos más amables y con una mentalidad más proactiva, porque te habrás empoderado de tu situación emocional, sin darle más atención de la necesaria.

Cómo manejar un proceso para fluir

  • Obsérvalo y asúmelo:

Toma conciencia de que algo ha pasado. Míralo tal como es y no lo juzgues, ni lo niegues, ni lo rechaces. Acepta de inmediato que algo está pasando.

  • Experimenta el proceso tal y como lo sientes:

Toma consciencia de tus emociones, no tengas miedo a sentir, acéptalas de inmediato y no luches por deshacerlas. Resistirte a ellas es lo que las aumenta y las hace permanecer más tiempo.

  • Evita pensar negativamente:

No permitas que tu mente caiga en el juicio, la crítica, la lamentación. Evita el análisis de circular de buscar el por qué; pues eso acrecienta tu malestar emocional y lo hace persistir. Además que no soluciona nada.

  • Busca ver el lado positivo de la situación:

Trata de encontrar el aprendizaje, mira qué es lo que esto te muestra. Pero también busca alrededor de ti las cosas buenas y positivas que tienes y te rodean.

  • Agradece lo bueno que tienes aún en ese momento.

El agradecimiento siempre enfoca tu mente en lo positivo porque te enfoca en la riqueza que también existe en tu ahora. Eso te da el ánimo para poder fluir en medio del proceso.

  • Date tiempo y dale tiempo al tiempo.

La paciencia es la ciencia de la paz. Así de sencillo. Decide no complicar lo que pasa con tu propia actitud. Esa es la única manera de salir de un proceso difícil y fluir. Al final en la vida todo pasa. Pero, mientras tanto, recuerda que esas piedras son las mejores pruebas para ir construyendo el puente de las experiencias. Esas que necesitas sumar en tu camino de vida para poder crecer y seguir.

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